El pasado Sábado 7 de Abril tuvimos una boda en la zona de Cospeito, una zona que siempre me ha gustado por sus enormes prados, para la gente del sur seguro que lo que yo llamo enorme para ellos es insignificante, pero en la Galicia de pequeñas huertas es grandioso.
Llevaba todo el viernes concentrándome y preparando los últimos detalles del equipo y mirando la previsión del tiempo, lluvia hasta después de la iglesia. He de decir que se cumplió de forma exacta. ¡Quién lo iba a decir! El caso es que a pesar de los nervios del novio (más que la novia) y la lluvia, la boda fue un derroche de sentimientos y buen rollo, una de esas bodas que te cogen de sorpresa y te enternecen. Más tarde los chicos hicieron una serie de regalos a familia y amigos y a su vez ellos recibieron unos obsequios por parte del Restaurante Montero incluido un fabuloso crucero con todos los gastos pagados.